Aquello que t煤 me diste
se convirti贸 en nieve blanca,
y se murieron de pena
nuestras madrugadas.
Huyeron todas mis lunas,
cuando naufrag贸 la calma.
Nuestro mundo se hizo a帽icos
aquella triste alborada.
Todo lo que me ense帽aste,
se qued贸 pronto sin alma,
y se convirti贸 en neblina
en aquella encrucijada.
Lo que juntos aprendimos
se ahog贸 sin haber agua,
en aquel mar de locura
que no derram贸 una l谩grima.
Se desvaneci贸 la vida,
y todo se qued贸 en nada.