Este blog es de una mujer pucelana 💜, optimista sin fronteras😊. Atlética a muerte ♥️🤍, profe vocacional 👩🏫, amante de la literatura 📚, de la música 🎵 y de los viajes 🧳. Primero, madre. 👩👦abuela maravillada 🤶. Este es el blog de una mujer feliz y afortunada. 😊
4 de junio de 2026
Solo ahí me hallarás
26 de marzo de 2026
Una gota de agua
Aparecía sin avisar, aunque ella anticipaba su llegada mientras miraba fijamente las lejanas estrellas. Asomaba a sus negros ojos cubriéndolos de una leve bruma, que oscurecía aun más su mirada llena de infinitos destellos de amor.
"Ya estás aquí, como cada noche de luna llena. Déjame vivir en este olvido sereno, lágrima".
14 de febrero de 2026
El bosque de la noche
En el cuatro brillaron sus estrellas.
En minutos sus ojos fueron brisa.
De sus labios surgían dulces risas
y en el seis, todas eran horas bellas.
El ocho apareció con mucha prisa
por verse cara a cara cual centella,
y aunarse juntos en la luna aquella
en llamas que abrasaban muy deprisa.
El dieciocho acudió por fin a ella,
mirándola llegar con su sonrisa,
y anhelando su boca de grosella.
El veinte, unas palabras muy precisas
unieron sus miradas y sus huellas.
Y allí, en ese infinito, se improvisan.
Madrid,14 de febrero de 2026
12 de febrero de 2026
Mamá
23/03/1939 - 11/02/2023
No sé por qué, pero desde que nos dejó mi padre, nunca contemplé la posibilidad de perder a mi madre tan poco tiempo después de irse él. Ni se me pasó por la cabeza, a pesar de tener ella una cierta edad en la que, desde luego, era más que posible (83 años no me parecían a mí muchos, la verdad, pero no soy objetiva en eso). Creo que pensaba que mi madre sería eterna. 60 años casada con mi padre daban para mucho y con su muerte se fueron sus ganas de vivir. Ese fue el principio de su final.
Pero la vida igual que te da, te quita. Y también me quitó a mi madre, esa mujer sencilla a la que todo el mundo adoraba; esa amiga que supo conservar a sus amigas de juventud hasta el final; esa vecina dispuesta siempre a ayudar en lo que se necesitase; esa hermana a la que todos acudían para contarle sus cosas (confidentes se decían entre ellos); esa hija a la que sus padres siempre llamaban la primera y en quien confiaban con los ojos cerrados; esa nuera que fue una hija más para mis abuelos paternos; esa cuñada que decían mis tíos que era una hermana más para ellos; esa tía a la que todos sus sobrinos querían; esa bisabuela que tenía pasión por su biznieta, que la adoraba; esa abuela que amaba con locura a sus nietos; esa esposa que cuidó de mi padre en momentos muy difíciles haciendo de ello su modo de vida y esa madre que me dio, además de la vida, su vida. Esa era mi madre.
Y ya hace tres años que no está y sigo sintiendo dolor. Se fue sin apenas darme cuenta. Y a mí, todavía hoy, no me consuela que dejara de sufrir su último mes de vida, porque no debería haber sufrido; y no me consuela que fuera ley de vida que muriese, porque todavía me hacía mucha falta; y no me consuela no poder hacer yo de madre y ella de hija para poder cuidarla más tiempo; y no me consuela porque me quedé huérfana, y no me consuela porque perdí la otra mis raíces, aunque tenga los pies bien arraigados en ellas. Llegará el día del consuelo, lo sé, pero hoy, desde luego, todavía no es ese ese día.
Me reconforta y me da mucha paz haber estado junto a ella en el momento en que se fue, con su mano entre las mías. Me abrumaron tantas muestras de cariño que recibí de todo el mundo. Realmente, me madre se lo merecía y seguir escuchando tantas cosas bonitas suyas en boca de tanta gente, me enorgullece mucho y me hace muy feliz, porque sé que también la siguen recordando y eso se lo ganó siendo para todos menos para ella.
Dicen que solo mueren aquellos a quienes se olvida, pero yo sé que mi madre vivirá siempre en mi corazón. Y en el de mi hijo. Y en el de mi nieta, porque ahí estaré yo para recordarla.
Gracias, gracias y mil veces gracias a todos los que la conocisteis y la seguís queriendo y recordando y a quienes, sin conocerla, estuvisteis siempre pendientes tanto de ella como de mí.
Allá donde esté, ya con mi padre, solo le pido que nos siga cuidando a mi pequeña familia y a mí.
Te quiero con el alma, mamá. Cada día que pasa, más. ❤️
31 de enero de 2026
Lo que no fue
Un frío día de enero
el mundo abrió mi ventana.
Inundó de luz mi vida
y llenó de paz mi casa.
Coloreó mis silencios.
Hizo del hielo una llama
y me arrancó una sonrisa
oculta en la pena de mi alma.
Las noches brillaban días;
primaveras, mis mañanas,
y de mis dedos salían
caricias de espuma blanca.
Desperezaste mis ojos.
Mis tormentas amansabas,
mientras tu boca mecían
abrazos que me abrazaban.
Tu aire fue abanicando
mis suspiros en la almohada
y en cada quejido mío
volvías ríos el agua.
Y así cada amanecer
mi locura desbocabas
en huracanes y vientos
de amor cada madrugada.
Te llevabas mis tormentos.
Mis amarguras matabas,
y naciste en mí una vida
sonriente, bella, calmada.
Y aunque sé que tú no existes,
palabras de amor me cantas,
que para saberte mío
mi imaginación me basta.
Madrid, 31 de enero de 2026


