Somos dos desconocidos
que no dejan de mirarse.
Dos corazones que arrastran
sus almas tristes y errantes,
seduciendo en el camino
las piedras para encontrarse.
Somos dos tiempos heridos
de horas impenetrables.
Dos abrazos que se anhelan
sabiéndose inabarcables,
que viven viento y tormentas
derrotados como amantes.
Somos dos cuerpos perdidos
que se piensan cada instante.
Dos refugios que se cierran
para evitar no pensarse,
mientras sus llantos imploran
que den un paso adelante.
Somos dos que un día fueron
y ahora temen acercarse.
Somos lágrimas de fuego
que lloran gotas de aire.
Dos miradas de agua ardiente
deambulando vulnerables.
Somos dos enamorados
en infinitos distantes.
Madrid, 1 de julio de 2026

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