2 de mayo de 2023

QUISIERA

POEMA DE JUVENTUD

Quisiera ser poema y describirte.

Quisiera ser canción para cantarte.

Quisiera ser el aire y envolverte,

y quisiera ser amor para adorarte.


Quisiera ser sonrisa y sonreírte.

Quisiera ser boca para besarte.

Quisiera ser vida y así vivirte,

y quisiera ser el viento y abrazarte.


Quisiera ser el mar para cubrirte.

Quisiera ser tiniebla y ocultarte.

Quisiera ser calor para sentirte,

y quisiera ser la luz para mirarte.


Y yo quisiera ser, dentro de ti, tu alma,

para tu suspiro ser y suspirarte.

24/10/1979

19 de marzo de 2022

Mi padre. In Memoriam.

Mi primer día del padre sin ti, papá. Te echo mucho de menos, aunque sigues conmigo. Cuídame, allá donde te encuentres. Te quiero.


MI PADRE. 

Te fuiste apagando poco a poco

en el débil resplandor de aquella llama.

Lágrimas se derramaban entre gritos

inundando el océano de tus mejillas blancas,

con el eco de una única palabra, ¡MADRE!,

que vivía alojada en tu garganta.

Miedo a la otra vida.

Miedo a la nada.

Tú no querías perder

el soplo de vida que te quedaba. 


Ya no estás en esta tierra leve,

pero sigues aquí.

Y seguirás en cada instante,

en cada recuerdo,

en cada lugar que fue tuyo,

en cada sonrisa a medias,

en cada palabra franca.


Tus silencios y los míos,

que son ya solo nuestros,

permanecerán intactos

en mi corazón que es tu casa,

y aquí sentirás el calor 

de esta paz que ahora te abraza.



21 de junio de 2021

Me gustaría…

 ME GUSTARÍA…

Poder ser dos; que los días no fueran inexorablemente monocromáticos; que los minutos estuvieran llenos de silencio, arropados por la ausencia de dolor; poder disfrutar de un tiempo de descanso, aunque fuera breve; no vivir lo que toca, aunque toque; no perder la esperanza nunca, ni siquiera en estos momentos; saber contener el llanto, esperando que algún día derrame todas las lagrimas juntas y limpien estos ojos cansados; ser azul como el cielo, como el mar, y poder mirar el infinito estando en calma, satisfecha conmigo misma por estar haciendo todo lo que puedo y más.

Me gustaría saber que me espera un abrazo de esos que devuelven a su forma todos mis cachitos; creer en la bondad del ser humano; saber que a mi alrededor no hay engaño ni maldad; desterrar miedos y personas que no me merecen; seguir siendo fuerte, aunque a veces me rompa, y feliz, muy feliz.

Mientras tanto, la vida continua lenta, estirando algunos momentos más de lo deseable, cargada de momentos difíciles y llena, para mí, de sentimientos encontrados.  

Esto también pasará. 😔

25 de noviembre de 2020

Por ellas, para ellas

Por tantas a quienes quitaron

del corazón su latido.

Por aquellas que dejaron

su familia en el camino.

Por todas las que callaron

marcando así su destino.

También por las que intentaron

huir de sus asesinos.

Por quienes siempre lucharon

y nunca han enmudecido,

alzando su voz al viento

para escapar del  olvido.

Y también por esos hombres

valientes, libres, amigos,

que con su voz defendieron 

nuestro espacio femenino.




14 de septiembre de 2020

Nada

Aquello que tú me diste

se convirtió en nieve blanca,

y se murieron de pena

nuestras madrugadas.


Huyeron todas mis lunas,

cuando naufragó la calma.

Nuestro mundo se hizo añicos

aquella triste alborada.


Todo lo que me enseñaste,

se quedó pronto sin alma,

y se convirtió en neblina

en aquella encrucijada.


Lo que juntos aprendimos

se ahogó sin haber agua,

en aquel mar de locura 

que no derramó una lágrima.


Se desvaneció la vida,

y todo se quedó en nada.

6 de abril de 2020

Ariana

Para Ariana, en tu cuarto cumpleaños.

Eres luz del mismo sol,
la princesa de los cuentos,
y el rocío de las flores.
Las palabras de un poema,
la playa de un mar en calma
y arcoíris de colores. 
El pensamiento infinito,
el cielo de madrugada
y el amor de mis amores.

8 de marzo de 2020

Ellas

Ellas andan al revés
para poner derecho tu mundo.
Lo vuelcan, 
lo sacuden 
y lo limpian,
para acomodarlo de nuevo
en la mesa de tus amaneceres.

Ellas ponen cordura
cuando tu vida 
se desmorona
y se torna oscura. 
Entonces, te ofrecen su abrazo
y sus manos abiertas y fuertes
para borrar las nubes
de tus tormentas.

Ellas calman tu dolor
envolviéndote en su aire
hasta que las olas bravas
se retiran a su mar
y dan una tregua 
a tus desvelos.

Ellas deshielan tus suspiros
y los convierten en brisa
de sal y azúcar.

Ellas te reciben cuando naces
y te convierten en el centro
de su universo
para toda la vida.

Son las madres,
las amantes,
las divinas luchadoras
de cada día.
Las hijas, 
las maestras,
las hermanas, 
las abuelas,
las amigas.

Las que nunca desfallecen,
las que no descansan nunca,
las que velan tu sueño 
canturreando a tu oído,
las que no desaparecen
ante las adversidades.

Las que regalan sonrisas,
sin pedir nada a cambio.
Las que enseñan a vivir 
y las que siempre son
y están.

Son ellas: las MUJERES.

25 de agosto de 2019

Poesía.

En su ritmo tú te meces 
y siendo inmensa reluce.
No a todo el mundo seduce,
mas en todo se acontece.

Si la piensas, aparece,
y cura melancolías.
Si la bailas, te engrandece,
y si la sueñas, la ansías.

¿Qué es esto que te enaltece?
¿Qué va a ser? ¡Es poesía!

27 de junio de 2019

Y que las diez no dieran nunca en el reloj...

Mis abuelos paternos eran panaderos. Los veranos de mi adolescencia los pasaba en su casa, en un pueblecito zamorano del que conservo las raíces, aunque no sea mío. Allí acampaba libre de las ataduras que en la ciudad tanto me agobiaban debido al miedo tan irracional como absurdo de mis padres hacia las salidas fuera de la casa si no era con ellos.


En aquella casa que ahora es de mis padres, yo fui muy feliz. Mis abuelos y mis tías me daban la libertad que no tenía en la ciudad. Tampoco es que hiciera nada excepcional, pues la época era la que era. Eran actividades nada extraordinarias para cualquiera de mi edad, aunque no para mí entonces. Me encantaban los paseos por la carretera bordeada de girasoles con los amigos; las meriendas en la bodega con la pandilla; las excursiones a los pinares en los tractores para comer el hornazo; las conversaciones íntimas con mis mejores amigas, que lo siguen siendo; y, sobre todo, los bailes con orquesta de las fiestas. Lo que yo bailaba... No me perdía una canción. Era como si quisiera apresar los momentos bonitos en torno a mis pies. Eso eran para mí las vacaciones, mucho mejores que los días en la playa, que también me gustaban, pero que no se acercaban al torbellino de emociones que provocaba en mí poder vivir un tiempo fuera de la dependencia paterna.


En la casa de mis abuelos, el cuarto de horno era una estancia adosada a la vivienda. El mejor recuerdo que tengo es el de despertarme con el aroma que desprendía el pan recién cocido. Mi abuela me guardaba cada día un poco de la masa madre a la que daba forma aplanada y redonda que ella llamaba bollas, que freía en abundante aceite a la que espolvoreaba azúcar y que se convertía en mi desayuno preferido. El olor a pan recién hecho se convirtió irremediablemente, además del mejor recuerdo de mi infancia, en el regalo de poder ver a mis abuelos con una nitidez asombrosa en cualquier momento.


En las horas de la siesta, el único periodo de paz en una casa donde el ruido de las voces revoloteaba siempre en el ambiente, (“chacho, ¡no discutáis! ¡Solo estamos hablando!, y nos echábamos todos a reír”), no había nada que me gustara más que subir al "sobrao" a revolver en los baúles que contenían ropa antigua que me probaba un día sí y otro también, y esconderme para escuchar música agazapada en un rincón del cuarto de horno, envuelta en el calor quieto y fogoso que había desprendido la leña de encina con la que mi abuela hacía aquel pan que duraba tierno una semana y los dulces que sabían a hogar y a familia.


Aquellas horas de música que yo misma grababa en cintas de los programas de radio que regalaban peticiones al oyente, y que custodiaba como si fueran el mayor tesoro para escucharlas en aquel radiocasete  primerizo que mi padre me había regalado, han vuelto a mi memoria hoy, más nítidas que en otras ocasiones, en forma de canción. Escucharla me ha devuelto el aire fresco de mis días de adolescente, cuando imaginaba pasiones y desvelos con los ojos muy abiertos a la vida.


Y un estribillo por encima de los demás..., “ y que las diez no dieran nunca en el reloj"...


Porque en la casa de mis abuelos, las diez sí que podían dar en el reloj y entonces comenzaba la tertulia en la puerta de cada casa. Pero esa ya es otra historia...








3 de enero de 2019

SoneCROHN

Primer premio de poesía ARTEii. ACCU y Fundación Hospital de Alcorcón.
19/12/2018

Es monstruo que se aloja sin permiso
queriendo hacerse dueño de tu vida.
Es animal feroz que te derriba,
y advierte que no es un ser sumiso.

Se esconde tras la puerta de improviso,
atando cruel veneno con su brida.
Es una fiera atroz que aun dormida,
se activa alocada sin aviso.

Es ente que transita sin cadencia
y empuja tu cerebro a la locura,
fingiendo que no existe tal presencia.

Es bestia que te daña y te tortura,
si bien convierte en lucha tu existencia,
cual guerra para matar su bravura.