5 de septiembre de 2026

En nuestro acuoso azul

Buceando en la pantalla de la vida,

se abrió una ventana a un mundo nuevo.

Los barcos navegaban muy deprisa

y apenas nos parábamos a verlos.


Había buques mirando desde arriba

y cáscaras de nuez allá a lo lejos.

Y en aquel horizonte con la brisa

apareció sin hacer ruido tu velero.


Miraste hacia mis ojos con caricias.

Las almas relajaron nuestros cuerpos

y empezamos un abrazo con la vista.


Tu océano y mi mar se sonreían

sin haberse rozado aun los dedos,

sabiéndose ya uno en nuestra isla.


Madrid, 5 de septiembre de 2026




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